En el blog anterior les contamos sobre la pasada por Georgetown y los preparativos para realizar el "camino" 

entre esa ciudad, capital de la ex Guyana inglesa, y Lethem, en la frontera con Brasil. En ese país conocimos a Koldo, un español que viaja hace un tiempo por el mundo en moto, y decidimos hacer juntos ese camino, pues se supone que es uno de los más complicados de América del Sur. Al menos eso es lo que se encuentra en Internet y lo que nos habían advertido varios otros viajeros que poco tiempo antes habían transitado por allí.

La noche anterior a iniciar la ruta habíamos ido a un concierto de rock. Habían invitado a bandas de Guyana Francesa al evento... fue muy curioso el lugar y la gente. Me recordaba aquellos documentales sobre el inicio del punk en lo 70, cuando en las tocatas los asistentes se pintaban la cara y vestían de maneras extrañas. El día lo pasamos haciendo nada, preparando las motos y poniendo todos los equipos eléctricos en bolsas, ante la eventualidad de caídas o lluvia que nos pudiera estropear todo. 

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Lo que no esperábamos es que todos los músicos del concierto se reunieron en la casa donde estábamos alojando y que estuvieron hasta la madrugada en una fiesta. En otro lado, nosotros intentando dormir. Para peor fortuna, la lluvia o algo hizo que aparecieran muchos mosquitos, que hicieron muy complicada la tarea de conciliar el sueño.

A las 4 AM pusimos las alarmas y 4.45 AM ya estábamos en camino junto a Koldo. Nos despedimos de Gordon, quien nos recibió en su hogar, y enfilamos hacia Linden, la última ciudad antes de Lethem, circulando sobre una carretera en correcto estado. Llegamos a Linden pasadas las 6 AM, cuando estaba ya claro. Antes de Linden, viniendo desde Georgetown hay un peaje para cruzar un puente, que tiene un valor de GY$20 (US$0,09).

En Linden cargamos combustible y comimos un desayuno básico (pan, huevo y agua). Mientras engullía todo eso, un lugareño nos advirtió que durante la noche había llovido. No eran buenas noticias: el camino en su totalidad es de tierra y en ciertos sectores la presencia de agua la convierte rápidamente en barro.

Hasta Lethem, en la frontera con Brasil, teníamos 450 kms. Los primeros kms eran de ripio donde se podía ir a buena velocidad. El camino estaba ancho y había un tráfico relativamente frecuente de camionetas y camiones cargados con madera.

De a poco la ruta se comenzó a angostar, los hoyos aumentaron y la lluvia de la noche evitó que hubiese mucho polvo. Afortunadamente estaba nublado y el calor estaba “contenido”.

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A 45 kms de Linden hay una pequeña cafetería, metida en medio de la selva. Una cantidad similar de distancia más adelante aparecían ya los primeros bancos de arena. Arena y más arena seguía frente a nosotros. Algunos trechos eran bastante largos y profundos. La moto se movía para todos lados, casi sin control. La clave era acelerar un poco para evitar la pérdida absoluta de dominio sobre la moto.

Pero caímos dos veces, en bancos bastante profundos de arena. Con Koldo levantamos la moto y seguimos. Luego de dos idas al piso –pese a que eran caídas leves- la situación ya me afectaba anímicamente al punto que al encontrar más arena temía caer y por eso erraba en mi forma de conducir. Caímos dos veces más en menos de 500 mts.

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Koldo iba más adelante y debía retroceder mucho sobre la arena para ayudarnos. Lo peor es que los tramos de arena eran siempre en subida, lo que hacía más difícil volver a estar en marcha.

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Afortunadamente venía atrás de nosotros un camión junto a una camioneta, y sus ocupantes nos ayudaron a levantar la moto. Les pedí si podían llevar el bolso de estanque, que me incomodaba un poco para conducir. Y así de a poco la arena comenzaba a terminar. En total fueron unos 40 kms manejando en esas condiciones.

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Pero luego empezaron a aparecer las pozas de agua. Hoyos tras hoyos que acumulaban agua de lluvia. Sabíamos que el fondo era firme, así que no debíamos temer una pérdida de tracción por barro. Los más grandes los pasamos sin titubear ni detenernos.

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A 121 kms de Linden está Mabura, un pequeño caserío donde es necesario mostrar el pasaporte a la policía. Hecho eso, dan la pasada para seguir viaje. Desde Mabura hasta el río Esequibo había 100 kms más aproximadamente.

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De acuerdo a la información que habíamos reunido, entre medio debíamos cruzar dos puntos complicados: un puente de troncos y una poza muy profunda y larga. El puente lo pasamos sin complicación y ahí almorzamos pan, huevo y atún de lata.

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Seguimos y encontramos la poza. Me metí al agua para medir la profundidad. Nos habían dicho que debíamos cruzar por el lado derecho de ésta. La verdad ya no tenía tanta agua y me cubría solo hasta la rodilla. Instalamos las cámaras de video y pasamos.

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Luego de eso nos fuimos hasta el ferry que cruza el río Esequibo. Este navío es gratis para las motos, en ambos sentidos. Llegamos a las 14.30 hrs y el siguiente salía media hora después.

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Lo cruzamos y en el otro punto tuvimos que parar en la policía para registrarnos para poder seguir. Ahí la ruta tenía un tramo bastante largo de ripio bueno. Habían máquinas trabajando así que nos fuimos siempre a 70 y casi 80 kms/hr. Eran 105 kms hasta Annai. Los hicimos en poco más de hora y media. Cuando íbamos por la mitad comenzó a llover muy fuerte, que en cosa de minutos quedamos totalmente empapados. Cuando se sale del parque Iwokrama hay que exhibir el pasaporte a un funcionario para que se permita continuar.

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Poco antes de llegar a Annai se termina la selva amazónica y se abre una sabana inmensa, de clima un poco más seco. Hay mucha más población –la mayoría con rasgos indígenas- y lugares donde parar. En Annai logramos encontrar un buen precio por una habitación de hotel. Ahí nos quedamos. Llegamos cerca de las 17.00 hrs y a las 19.00 hrs ya estábamos durmiendo.

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Supuestamente el tramo final –de unos 100 kms hasta Lethem- era el más sencillo de todos, así que nos levantamos y tomamos con calma la salida. 9.30 hrs y recién iniciamos ruta. En Annai se puede cargar combustible.

Los primeros kilómetros estuvieron bastante bien, pero comenzaron luego muchísimos hoyos, algunos imposible de evitar, porque no se veían con la fuerte luz del sol. Hacía muchísimo calor a esa hora y no habíamos llevado agua. Polvo y hoyos fueron casi por 50 kms. Luego apareció el barro producto de las lluvias. Afortunadamente el tránsito de vehículos dejaba una banda apisonada que nos facilitaba manejar por ahí.

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Unos 30 kms antes de Lethem el camino es de arenilla, con calamina, pero por donde se puede conducir rápido. Nosotros íbamos a 80 kms/hr.

Apenas 2 kms antes de Lethem había unos tremendos pozos de barro, que nos hicieron caer a mí y también a Koldo. Levantamos y seguimos.

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La Aduana estaba cerca. Hicimos los trámites, que fueron bastante rápidos, salvo que para salir de Guyana tuvimos que rellenar una tarjeta migratoria antes de que nos timbraran el pasaporte.

Al salir de Guyana se cruza un puente y hay un sistema vial que permite volver a conducir por el lado derecho al entrar a Brasil. La frontera brasilera estaba cerrada y tuvimos que volver a las 14.00 hrs. En ese lapso aprovechamos de almorzar y ver el movimiento de la frontera: había muchos venezolanos esperando entrar a Guyana y cubanos ingresando a Brasil.

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Cuando se hizo la hora firmamos los pasaportes y en Aduanas Koldo hizo el ingreso temporal de su moto, pero en el caso de la nuestra el trámite tardaba mucho. Pasó una hora, sin explicaciones hasta que le dijimos a Koldo que podía continuar. Personal del Ejército tiene presencia en la zona y son ellos los que permiten o no el tránisto de los vehículos. Una vez que revisaron los papeles de Koldo, él siguió hasta Boa Vista y nosotros esperamos dos horas más por el papel. No había sistema computacional y por eso debimos bancarnos la espera.

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Cerca de las 17.30 hrs iniciamos nuestro viaje. La carretera hasta Boa Vista es bastante buena y pudimos viajar junto a un atardecer maravilloso. En cierta medida agradecí la espera en Aduanas, que momentos antes me tenía muy aburrido y molesto.

En Boa Vista quedamos donde Anthony, un motociclista local, de nacionalidad venezolana, quien mora en Brasil hace dos años debido a la situación política de su país. Él nos atendió muy bien junto a su familia y nos orientó respecto del ingreso a Venezuela, país que queríamos conocer con muchas ansías.

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