Una vez que visitamos La Guajira en Colombia, teníamos un trecho muy largo desde el extremo norte del país hasta Bogotá, la capital.

El “problema” es que teníamos muchísimos sitios que visitar y apenas un puñado de días.

Así fue que tomamos la decisión de bajar Colombia en apenas 3 días para poder concluir los trámites de envío de la moto y dejar el turisteo para cuando vayamos de regreso a Chile. Una vez que crucemos de Panamá a Colombia, en dirección sur, podremos visitar el lado oriental del país con calma.

Une vez en Bogotá la empresa con que había cotizado inicialmente el envío de La Andariega hacia México me informó que había algunos incrementos en el precio. Aclaro que el destino será México y no Centro América, pues así optimizamos el tiempo para poder llegar a Alaska en verano y una vez que vayamos descendiendo rumbo a Chile, podremos visitar los países de América Central.

Bueno, en Bogotá nos dedicamos a cotizar otra empresa. Pasamos varios días en el aeropuerto, explicando la situación. Muchas empresas no hacían ese tipo de envíos y las que sí, dieron precios muy disímiles… y altos. Otras como DHL, FedEx, UPS y otras de envíos de carga lo hacían, pero siempre a través de un agente aduanero y no directamente con personas naturales.

Finalmente la primera empresa tenía la opción más conveniente, Commerce Logistics SAS. Así que confirmé con ellos… además, quedaban 5 días para que nosotros saliéramos a Ciudad de México, vía aérea, por lo que el tiempo estaba en contra.

El trámite

En el papel, enviar una moto desde Colombia a México es fácil. Pero en la práctica es un ejercicio de paciencia, mucha paciencia.

Lo primero que se debe tener es un ticket de avión a México, documentos de propiedad de la moto, una guía valorizada de todo lo que se enviará y firmar algunos documentos que autorizan al agente aduanero a actuar en representación mía. Nada complicado hasta ahí. Previamente a ello, el agente aduanero ha confirmado con la aerolínea la fecha de envío y ésta ha confirmado disponibilidad.

Unos 3 o 4 días antes del envío, la moto debe ingresar a la bodega de la aerolínea, en este caso, Avianca Cargo. Hay que llevar la carga en un “huacal” o caja de madera, cuyo costo va incluido en el precio. Una vez fabricada se ingresa al aeropuerto, para la cual se deben firmar varias cartas de responsabilidad y autorización al chofer del camión que lleva la moto.

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Luego comienza el proceso de burocracia y paciencia. Se toma un número en la aerolínea para presentar varios formularios, los que se revisan minuciosamente. Los nuestros los devolvieron unas 4 veces, porque tenían errores.

Aparte de ello, se debe completar un formulario de “dangerous”, indicando los productos riesgosos que lleva la moto, que, además, es considerada carga peligrosa por las aerolíneas. Con ese formulario, la moto pudo volar cargando aceite, la batería (desconectada), líquidos de freno y algo de gasolina.

Un tercer documento es la guía de despacho, que debe incluir algunos códigos aeronáuticos. Solo en el proceso documental utilizamos unas 5 horas.

Al ingresar a la bodega la caja debe llevar pegado varios papeles y stickers que indican qué tipo de carga es. Todo eso es labor del agente aduanaero.

La caja pasa por Rayos X y luego por una inspección física por parte de seguridad de la aerolínea. Tuvimos que abrir el huacal y abrir todas las maletas y compartimientos, para que revisaran la carga. Además, un perro revisa la eventual presencia de drogas.

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En nuestro caso, pese a que revisaron todo, solo nos prohibieron enviar un cuchillo y el GPS que llevo en el tablero de la moto. No dijeron nada sobre el drone y las múltiples baterías de litio que llevo.

El huacal se vuelve a cerrar.

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Se debe ir a Aduanas de Colombia (DIAN) para que hagan la salida del país de la moto. En rigor, ellos deberían revisar la carga también, pero en nuestro caso no lo hicieron. Confiaron en nuestra palabra.

Luego, hay que pasar a la policía antinarcóticos para pedir que un oficial revise la carga. Ya eran casi las 22.00 hrs, por lo que la revisión quedó pactada para las 7.00 AM.

Al día siguiente llegamos temprano al aeropuerto. 7.00 AM en punto estábamos ahí. El oficial llego 8.15 hrs y recién nos llamaron a las 9.00 hrs. La caja pasó nuevamente por Rayos X y el oficial pidió abrir el huacal para revisar en detalle toda la carga.

Confirmada la ausencia de elementos ilícitos, entrega un documento que lo certifica. Todo eso se entrega en la aerolínea y la moto, finalmente, queda lista para volar.

Ese mismo día, tarde por la noche, nos fuimos a México. Al día siguiente nuestra Andariega hacia lo mismo.

Llegamos de madrugada a Ciudad de México y nuestro amigo Jonhatan Santillán pasó a recogernos. Como la moto llegaba el jueves por la noche, recién el viernes podríamos ir a retirarla. Así que en el intertanto algo aprovechamos de conocer la ciudad y, sobre todo, disfrutar de la sabrosa comida mexicana.

Desaduanar en México 

El día viernes partimos a la Aduana del aeropuerto de Ciudad de México, una vez que confirmé que la moto había llegado. Allí nos atendieron muy bien y la funcionaria pidió toda la documentación. La teníamos toda, excepto, el comprobante de pago de un impuesto de importación, que no se podía cancelar ahí sino que en una sucursal de Banjército. Nos indicaron dónde, bien lejos del aeropuerto, pero al llegar allí no tenían idea.

El pago se debe hacer en la sede principal, ubicada en Avenida Militares 1055. Nos fuimos hasta ese lugar, pero el tráfico de Ciudad de México nos obligó a aparecer en el puerta después de las 15.00 hrs, cuando el banco estaba cerrado. Tocaba entonces esperar hasta el día martes, puesto que el lunes era festivo en México. Tocaba entonces esperar hasta el de fuimos hasta ese lugar, pero el tra moto.éxico, a propósito de la nacionalización del petróleo.

Pasado el fin de semana y el feriado, la ansiedad me tenía preocupado. Pasamos directo al banco. Al llegar, había mucha vigilancia militar, dado que es un recinto del Ejército. Pasamos varios controles e incluso revisiones del vehículo. Al entrar, nos hicieron esperar en el patio y fue allí que el funcionario bancario nos atendió. Pidió toda la documentación y él subió a su oficina, dejándonos afuera mientras el papeleo avanzaba. Al rato volvió para que pagase dos cosas: el impuesto de importación (US$58) y una garantía de US$400 por el ingreso de la moto a México y que se cobra en el caso de exceder los 180 días de permiso para estar en el país.

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Con eso, ya podíamos ir a Aduanas a, finalmente, retirar la moto. El trámite fue relativamente fácil. Los funcionarios piden los papeles y con eso, se puede ir al patio de la aerolínea, donde se deben pagar tres cosas: el retiro de los documentos de envío, el bodegaje y movimiento del vehículo. En total, me tocó cancelar unos 4.500 pesos mexicanos (US$237). Con eso, ya pude sacar la moto del huacal y comenzar a armarla. Un rato después, ya podía salir del aeropuerto tras pasar 3 controles de la seguridad.

El envío aéreo desde Colombia tuvo un costo de US$1600 aproximadamente.

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