Elegir la moto para un viaje, ya sea cerca de nuestra casa o una tirada larga no es una tarea del todo sencilla. Porque a gustos, colores. Entonces, cuando se den a la tarde de encontrar a su compañera de aventuras,se enfrentarán una infinidad de opiniones.

Lo primero que uno hace es empezar a preguntar a los cercanos e indagar por Internet.

Que “la cilindrada es muy baja”, “es mucha moto”, “no hay repuestos”, “es una marca de poca fiabilidad”, “las mantenciones”... son algunos de los comentarios que se van a encontrar cuando tengan una lista de candidatas.

Pero al final del día, lo que la experiencia me dicta es que la decisión de qué moto usar para viajar depende total y absolutamente de cada uno. No existen dogmas en este tema. Conozco viajeros de larga distancia que andan rodando por ahí en pequeñas scooters de ciudad, hasta otros que usan sendas big trails.

Todo depende del tipo de viaje que se quiera hacer, cuánto tiempo se disponga, los recursos con que se cuenten y las características de los caminos a rodar. Por ejemplo, si el trazado del viaje será solo por caminos de asfalto, perfectamente se podría ir en una moto de baja cilindrada, de pista (pistera como se conoce en Chile) o choper. Por otro lado, si lo que se pretende es seguir solo huellas de tierra, será más adecuado andar en un vehículo que pueda transitar sin mayores inconvenientes. Eso es lo que dicta el sentido común, pero sin duda que es posible hacerlo en otros tipos y modelos de motos. 

Lo que no es un tema menor y puede incidir fuertemente -no en la elección de la moto, sino en cómo prepararla- es la presencia o no de puntos para recargar combustible. Una moto pequeña, por llevar estanques de menos litros, deben recargar de manera más seguida. En ese caso será necesario ir preparado con bidones y llevar mangueras para realizar trasvasije desde otros vehículos en caso de ser necesario, considerando que pueden existir tramos prolongados donde será complicado reabastecerse en estaciones de servicio.

El viaje a Alaska

En lo personal llevo ya varios años andando en motocicleta y he tenido la posibilidad de manejar varias de distintos estilos y cilindradas. Las que más me acomodan son las multipropósito, dado que me gusta explorar caminos de tierra, algo más trabados y donde es necesario tener suspensiones adecuadas, ruedas con rayos, entre otras características que éstas ofrecen.

Fue así que entre el listado de motos que analicé para irme de viaje hasta Alaska pasé desde las KLR, Teneré 660, Tiger 800, Transalp, entre otras. Finalmente opté por irme en una BMW F800GS Adventure 2017.

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Decidí eso básicamente porque ya hace algunos años manejo una y creo que es la que mejor se adapta a lo que busco. Permite circular sin mayores problemas en caminos de tierra, posee una excelente autonomía debido a su estanque de 24 litros, el consumo también es excelente para tener un motor de 800 cc, está muy bien equipada, sobre todo en materia de seguridad, y, además, es bastante cómoda para moverse con carga y pasajero.

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Sin duda que existen opciones aún más equipadas y cómodas, sobre todo en el segmento de más de 1.000 cc, pero a mi parecer, la cilindrada más “equilibrada” está entre los 650 y 800 cc. De ahí para arriba está de más tanta potencia, con el consiguiente aumento en el consumo… un factor crucial en viajes de largas distancias.

Por otro lado, la F800GS, si bien cuenta con varias asistencias electrónicas, sigue teniendo una mecánica relativamente sencilla y algunas fallas menores pueden ser solucionadas sin profundos conocimientos ni equipo técnico.

La candidata que dio una pelea dura en la elección fue la Kawasaki KLR, modelo que manejé por cientos de millas hace algunos años y del cual tengo la mejor opinión (salvo el excesivo consumo de aceite). Sin embargo, con los años me he puesto algo más quisquilloso con el confort de marcha y a esta altura el motor monocilíndrico de la Kawasaki no me acomoda del todo.

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Uno de los aspectos “complejos” de viajar en una BMW es el precio. No es una moto barata. Tampoco el equiparla… aunque este también es un aspecto relativo.

Por otro lado, la red de concesionarios de la marca es bastante amplia y jamás he tenido problemas para encontrar algún repuesto (aunque a la fecha solo he necesitado filtros y elementos necesarios para las mantenciones).

Entonces, resumiendo: que no te vendan cuentos. Para viajar puedes hacerlo en cualquier moto, de cualquier marca y de cualquier estilo y cilindrada. Es solo cosa de tener las ganas y convicción de querer viajar. La decisión está en ti. Sin duda que hay motos más preparadas para distintos tipos de terrenos y que hacen la vida más fácil, pero a veces eso te puede llevar a excelentes y memorables aventuras.

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