Después de hacer todos los trámites con la moto y dejarla en el terminal aéreo, nos despedimos de nuestros amigos Alejandra y Andrés de Bogotá,

quienes nos recibieron durante nuestra estadía en la ciudad y nos acompañaron antes de entrar al aeropuerto El Dorado, para tomar el vuelo que nos llevaría a nuestro décimo segundo país, México.
Luego de horas de espera, llegó nuestro turno: mostramos el pasaporte, nos timbraron la salida del país, cruzamos el scanner y nos dirigimos a la zona de embarque a aguardar el avión.
Nuestra espera se hacía eterna, compramos unos audífonos en una tienda del aeropuerto y hasta nos dio chance de tomar una siesta. Cuando despertamos, fuimos por un helado y las pantallas de información indicaban que nuestro vuelo ya estaba listo. Mientras hacíamos la fila para embarcar, una de las auxiliares de vuelo nos solicitó el pasaporte, el ticket, y nos hacia muchas preguntas: ¿a dónde van?, ¿por cuánto tiempo?, ¿cuál es la dirección a donde van a llegar?, ¿por qué no llevan equipaje?, ¿y donde está la moto?, etc... Preguntas propias de un viaje entre dos países considerados "zona roja".
Teníamos tickets de asientos separados, por lo que Pau se fue 2 filas más atrás que yo, muy nerviosa y sentada frente a la ventana, me hacía señas de lejos indicando que estaba bien, ya que solo había volado un par de veces antes.

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Mientras nos acomodamos, la auxiliar de vuelo nos entregó una tarjeta migratoria que se debe llenar para ingresar al país. Despegamos y en 4 hrs 30 min llegamos a Ciudad de México. Pasamos a migración, entregamos la tarjeta junto al pasaporte. El agente muy amable nos dio el plazo máximo de 180 dias para estar en el pais, y fue enfático en decirnos que “tengan mucho cuidado”.

Saliendo del aeropuerto y con nuestra mochila en mano, nos esperaba Jonathan Santillán, un mexicano que en el año 2017 viajó en moto junto a su novia Cinthia hasta Ushuaia, Argentina. Durante nuestra estadía por Sudamérica escuchábamos hablar de este mexicano que quería cumplir su sueño de llegar al fin del mundo en moto, y eso hizo que tuviéramos muchos amigos en común. Hasta ese momento, solo nos conocíamos por Internet. 
Muy felices y ansiosos por conocernos, nos abrazamos y nos fuimos charlando en su auto. Como niños hablábamos de lo poco que sabíamos de México, en gran parte influenciado por Chespirito y el Chavo del 8. Morimos de risa cuando conversamos sobre el supuesto fraude en la muerte de Juan Gabriel, ídolo musical mexicano.

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Mientras nos hacíamos preguntas mutuas sobre nuestros viajes, me comentaba que no conoció casi nada de Chile, pues desde Santiago envió su moto a Ciudad de México vía aérea.
Camino a casa, paramos en un lugar al que le dicen la "calle del hambre", puest está repleta de locales de comida. Ahí tuvimos nuestro primer choque. Tras probar los tacos, nos dimos cuenta que los que habíamos probado alguna vez en Chile no tienen relación alguna con los mexicanos. Los primeros que probamos fueron los "de pastor":
 tortilla de maíz y carne adobada con especias de color rojo y cocinada en forma de trompo en un artefacto llamado Varilla. Es muy similar a los shawarma (comida árabe). Se les agrega, -como a todos los tacos- cebolla, cilantro, guacamole, y salsas de chile rojo o verde. 

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Mientras comíamos y hablábamos del viaje y la travesía de nuestro amigo, afuera del local de comida se detuvo una camioneta con 5 militares armados con metralletas, observando el lugar y alrededores. Se bajan, miran detenidamente y luego se van. Nosotros quedamos algo espantados y preguntando qué sucedía. Pero era solo un procedimiento rutinario.
Terminamos de comer, y con mucho sueño, nos fuimos a descansar a casa. En nuestra mente antes de dormir, ansiosamente esperábamos que al día siguiente llegase nuestra moto sin complicaciones, por el horario en que llegaba (tipo 7 de la tarde) era imposible desaduanarla pero nos quedábamos con la satisfacción que ya estaría en tierras mexicanas.

Y finalmente, recuperar la Andariega no fue nada de fácil: aquí les contamos cómo es el trámite de envío de una moto desde Colombia a México vía aérea.